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Octubre 2013

Mapeo de las Industrias Creativas en Chile

Por Sección de Estadísticas Culturales

Texto elaborado por Alejandra Aspillaga Fariña.

Algunos de los elementos que caracterizan al contexto mundial en la actualidad, como son la evolución desde una economía de bienes hacia una basada en el conocimiento, la creatividad y la innovación asociadas, en particular, a la oferta de servicios, permiten dirigir la mirada hacia nuevos campos productivos y estrategias de desarrollo.

Dentro de estos nuevos ámbitos, el concepto de industria creativa toma fuerza en la medida en que amplía la mirada y articula elementos diversos relacionados con la creación, producción y el comercio de bienes y servicios denominados creativos. A nivel de sus elementos constituyentes, la industria creativa une lo que hasta ahora se ha denominado industria cultural, entendida como aquellos sectores culturales cuyos resultados pueden estar relacionados con la producción seriada tal como ocurre con el libro, la música y el audiovisual; más todas las actividades artísticas y culturales que puedan producir bienes o servicios de carácter más individual, tales como las artes escénicas, las artes visuales y la artesanía. Se incluye además en este concepto a aquellas actividades que masifican el consumo de contenidos inicialmente creativos, tales como la televisión, la radio y los medios escritos, y aquellas en las que el producto o servicio contiene un elemento artístico o creativo substancial incluyendo en este último grupo a la arquitectura, el diseño, los nuevos medios y la publicidad.

La industria creativa es hoy objeto de atención desde la institucionalidad cultural y otros órganos del Estado, en tanto forma parte de los 33 sectores con mayor potencial de crecimiento, tal como se aprecia en el Gráfico 1. Se destaca además como un sector compatible con las ventajas competitivas actuales del país o factible de ser desarrollado dentro de la economía chilena, tanto así que puede llegar a ser considerado como plataforma transversal que sustente a otros sectores.

 

>GRÁFICO 1: Áreas incluidas en la categoría de industrias creativas

 

La relación entre este sector creativo y el Estado se justifica en la medida en que se comprende su capacidad de generar valores simbólicos e identitarios en un territorio. Las externalidades positivas que genera, y que no necesariamente se traducen en ingresos monetarios directos, se suman a su efectivo impacto económico que se justifica en la medida en que moviliza recursos y atrae una cantidad importante de mano de obra. Es importante hacer notar que el sector creativo es un sector económico particular y que si bien es posible analizarlo desde una perspectiva económica, también es necesario dar cuenta de los elementos especiales que lo caracterizan.

Mapear la industria creativa se transforma en este contexto, en una herramienta de recopilación de información, visualización del comportamiento, comprensión de la articulación y sinergia con otros sectores, a fin de generar los insumos necesarios para la toma de decisiones, tanto desde el ámbito regulador de la política pública relacionada (fomento, protección, regulación), como de los agentes privados que se interesen en invertir en él.

 

>GRÁFICO 2: Sectores de la economía chilena ordenados según potencial de crecimiento y esfuerzo para lograr la competitividad necesaria

 

 

Considerando que los límites de la cultura en general y de la industria creativa en particular no son rígidos sino más bien flexibles (interactúan bienes y servicios de unas y otras actividades creativas y no creativas en forma dinámica), para efectos operacionales, el mapeo realizado profundiza en 12 áreas creativas consideradas como prioritarias: artes visuales, fotografía, nuevos medios, artesanía, artes circenses, danza, teatro, editorial, música, audiovisual, arquitectura y diseño. Otras áreas creativas tales como el patrimonio, la televisión, la radio y la publicidad son analizadas en función de su relación con los sectores creativos tratados.

Los aspectos abordados en detalle en este estudio son:

a. La dimensión económica a nivel agregado y por sector creativo, donde se incluyen datos cuantitativos asociados a la formalidad empresarial, empleo dependiente, ocupación creativa y comercio exterior.
b. La caracterización del funcionamiento basada en un enfoque de ciclo productivo a fin de explicar las etapas de creación, producción, comercio, difusión y consumo desde los agentes participantes en cada etapa.

c. El análisis de estrategias de financiamiento de las industrias creativas que incluye información sobre programas del gobierno que apoyan al sector.

Reconocer que dentro del sector creativo existen agrupaciones (a quien Throsby interpreta como capas diversas), que al tiempo de diferenciarse de otros segmentos productivos, mantienen características particulares, está entre los aspectos que permite visualizar un mapeo de estas características.

Ser consciente de las diferencias permite separar y especializar instrumentos de intervención del Estado.

Se identifican así sectores menos comerciales y con mayor contenido cultural que requieren de la intervención continua para su desarrollo; y otros con mayores ingresos, financiados indirectamente por la empresa privada, para los que el Estado podrá intervenir, por ejemplo, en términos de regulación y estímulo de contenido por sobre el financiamiento directo.

Si bien en Chile existe una cantidad de información importante, esta se encuentra en un nivel intermedio de desarrollo. En este sentido, una de las emergencias del sector se expresa en la necesidad de mantener el desarrollo y el perfeccionamiento de instancias de medición y seguimiento sectorial. Aspectos metodológicos como mejorar la calidad y disponibilidad de la información asociada, que incluya por ejemplo aumentar la escala de representación y profundizar en el mercado del trabajo y ventas informales se mantiene como un desafío.

>GRÁFICO 3: Agrupación de sectores creativos según la teoría de círculos concéntricos de Throsby

 

 

Con todos estos avances y restricciones de carácter informativo es posible observar que en términos económicos el sector creativo se ha caracterizado por un crecimiento positivo durante los últimos años. Esto le ha permitido mantener su impacto en la economía chilena aún en tiempos de crisis mundial, lo cual podría cimentar un escenario favorable para su desarrollo en los próximos años.

Adaptando el modelo de círculos concéntricos de Throsby, podemos distinguir en Chile la existencia de cuatro capas asociadas a los sectores creativos. En primer lugar, el grupo creativo del core, o sector creativo con mayor contenido cultural que agrupa a las artes escénicas, visuales y la artesanía, el que estaría asociado a contenidos de mayor complejidad estética y en cuyos procesos creativos se observa una relación más directa entre el creador y el consumidor. Importante es destacar que parte del contenido y de las técnicas de estas artes es usado por otros sectores creativos para la conformación de productos de mayor complejidad productiva y de menor complejidad interpretativa.

La siguiente capa es llamada grupo creativo industrial, dentro de ella estarían la música, el libro y el audiovisual. Aquí convivirían producciones de alto contenido comercial con otras de importante contenido estético y cultural por sobre el comercial. La siguiente capa es el grupo creativo asociado a medios que está relacionada con la radio, la televisión y con los medios escritos, los que actuarían como espacios de alta difusión. Estos cuentan con financiamiento publicitario que facilita rebajas en el precio que paga el consumidor final. Por último, se encuentra el grupo creativo de apoyo a otros sectores, más alejado del core, que si bien mantiene su contenido creativo, este es puesto al servicio de otras industrias y se transforma en parte de un proceso productivo superior. En este último grupo estarían la arquitectura, el diseño, los nuevos medios y la publicidad.

Asimismo, tal como algunas áreas creativas actuarían como plataforma de soporte para otras, también se vislumbra una interesante interacción entre el sector creativo y los sectores que no lo son. Esta relación se daría tanto a nivel de personas de oficios creativos que se desempeñan en sectores no creativos, como en términos de demanda de herramientas creativas que son usadas como insumo de producción y difusión de sectores como la salud, el entretenimiento, la gastronomía, las comunicaciones, el retail y la construcción, entre otros.

Luego, en función del análisis de los eslabones de la cadena se observa, por ejemplo, que la formación creativa está aún concentrada en las capitales regionales, y que para algunos sectores se sigue desarrollando principalmente en la Región Metropolitana. Por otro lado, la formación creativa es aún poco especializada, tendencia que se dirige, en la mayoría de los casos, hacia una formación de carácter global. La especialización en ámbitos complementarios se da principalmente en posgrados fuera del país. En algunas áreas creativas la formación no formal ha adquirido un gran nivel de relevancia.

Avanzando en el ciclo creativo, luego de los aspectos formativos se observa que en algunos sectores existe la multifuncionalidad de roles, es decir, las etapas de creación, distribución y difusión son realizadas por el mismo agente cultural, no habiendo delimitación ni especialización del capital humano para cada una de las etapas del ciclo. En otros sectores creativos en cambio, sobre todo en los más cercanos al ámbito industrial, las etapas del ciclo son claramente diferenciadas, y aun cuando puede existir algún grado de multifuncionalidad, es posible encontrar agentes especializados para cada una.

En cuanto a las instancias de difusión se observa que actualmente son los medios digitales y las redes sociales los escenarios más favorables para la circulación de la oferta cultural y creativa, ya que los medios tradicionales, en general, no han otorgado un espacio adecuado para su promoción.

La existencia de consumo intermedio, entendido como la puesta a disposición de un servicio creativo en función de la elaboración de otro bien o servicio, es otro elemento a destacar como espacio de análisis en el mercado creativo. La función de agentes dedicados a la intermediación es relevante en ambas dimensiones del consumo, tanto a la hora de atraer al público a servicios creativos finales, como para incentivar instancias de encuentro entre el sector creativo y los otros sectores que puedan requerir de insumos creativos de consumo intermedio.

Finalmente, el financiamiento del Estado para esta industria estaría llegando con distintas intensidades a la gran mayoría de los sectores creativos y a sus diversas etapas del ciclo productivo. Existen en la estrategia de entrega de recursos al menos dos tendencias según la institución de apoyo. Una estaría más enfocada en evaluar contenido y en financiar propuestas en función de su impacto social, y la otra, se centraría más en la rentabilidad económica de la propuesta.

Hacer consciente la existencia de estas y otras estrategias que podrían destinarse, según su lineamiento, a políticas diferenciadas y complementarias sería un paso adelante en el apoyo real desde Estado.

Todos estos elementos de caracterización y funcionamiento de la industria creativa, ya sea vista como un todo o en función de sus componentes diferenciados, establecen los lineamientos de diagnóstico y constituyen bases para la comprensión de brechas y oportunidades de un sector que, a todas luces, seguirá en el camino de abrirse a los ojos de los investigadores para mostrarse como un ámbito lleno de particularidades y potenciales, que podrían transformarlo en elemento clave al hablar de estrategias y contextos de desarrollo.

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