OC 10 – Reseña Bibliográfica


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Julio 2012

El factor ¡WUAU!: El papel de las artes en la educación. Anne Bamford

Por Jorge Rojas G.

Jefe del Departamento de Ciudadanía y Cultura. Psicólogo y Máster en Gestión Cultural, Universidad Carlos III de Madrid.

 

 

 

En un contexto donde resulta difícil hacer afirmaciones respecto del impacto de los programas con contenido artístico en la educación y en el cual habitualmente se exigen resultados de tipo cuantitativo, capaces de probar el avance o retroceso del aprendizaje de los estudiantes cuando han experimentado este tipo de formación, Anne Bamford propone un camino que enriquece la discusión, trascendiendo la medición cuantitativa del impacto de los programas artísticos en la educación, a partir de un análisis complejo de los elementos que lo explican.

Con una cobertura final de 35 países, este estudio recopiló información de fuentes secundarias, políticas culturales, estudios nacionales y diferentes publicaciones. Se aplicaron encuestas entre los organismos estatales responsables de la implementación de programas de educación artística, así como de agencias culturales validadas, para más tarde detenerse en distintas particularidades, a través del estudio de casos de cada país. En este escenario, con el fin de identificar tendencias que permitieran establecer constantes entre realidades tan diversas, la investigación recurrió a una estrategia de “meta – análisis”, comparando conclusiones y contrastándolas con las experiencias particulares.

Profundizando en la estrategia metodológica de Bamford, en su perfil académico -publicado en el sitio web del Wimbledon College of Art-, se señala: “Veo la investigación como un proceso de capas, una recopilación de datos a partir de muchas fuentes que luego se sitúan y disponen de manera acolchada para construir imágenes auténticas y estéticas de un fenómeno. En particular, este enfoque me ha permitido combinar métodos de investigación estadística contundentes con una gama de formas artísticas y narrativas para crear modos de descripción, análisis, evaluación y presentación detallados y de múltiples facetas”.

Su investigación concluye que, en la experiencia, son muchas las evidencias que prueban el impacto positivo, cualitativo y cuantitativo, de programas artísticos de calidad implementados en la educación formal, en lugares y culturas muy distintas provenientes de todo el mundo.

Estas experiencias tienen en común que han sido capaces de incluir a sus comunidades, contando no sólo con la participación docente, sino también con el trabajo de artistas de diversas disciplinas y el intercambio de los centros educativos con galerías, museos y centros culturales de la comunidad, despertando el interés de las organizaciones culturales de la sociedad civil. Siguiendo los resultados señalados por esta investigación, el 71% de los programas artísticos de calidad muestran mejoras directas en el rendimiento académico. En este sentido, el estudio aborda el desafío de definir el elemento de “calidad” a partir de una serie de variables.

Entre ellas destacan el contar con una relación colaborativa entre los establecimientos escolares y las organizaciones artísticas, a saber, entre los profesores, los artistas y su comunidad local, definiendo de este modo responsabilidades compartidas, entre quienes forman parte del programa de educación artística respecto a su planificación y evaluación.
La calidad también se relaciona con la oportunidad que tienen los niños/as de mostrar sus trabajos y presentarlos públicamente; y con la combinación de formación de diferentes disciplinas artísticas (educación en las artes) y de enfoques pedagógicos artísticos y creativos (educación a través de las artes, de otros elementos curriculares). Asimismo, estos programas se caracterizan porque los niños, niñas y jóvenes cuentan con un espacio para la reflexión crítica, la resolución de problemas y la posibilidad de administrar riesgos.

Los programas con contenido artístico de calidad también serán aquellos que enfaticen la colaboración, siendo inclusivos por principio y estando orientados hacia todos los niños/as y los jóvenes, y no sólo dirigidos a aquellos que presenten talentos explícitos. A su vez, estos programas contarán con estrategias detalladas para la evaluación del aprendizaje y ofrecerán formación continua para profesores, artistas y comunidad local, presentando estructuras escolares flexibles y límites permeables entre los establecimientos educacionales y su contexto.

En cuanto a una valoración ampliada del aporte de los programas artísticos a la educación, el estudio señala que estos propician un mejor aprendizaje para una alfabetización visual, auditiva y kinésica, afectando positivamente el progreso del dominio lingüístico y estimulando las habilidades para la adquisición de idiomas, mejorando a su vez la calidad de la alfabetización y prestando apoyo en el aprendizaje matemático.

Finalmente, los importantes avances presentados por esta publicación en la tarea de abordar el impacto de las artes en la educación, se suman a diversas iniciativas llevadas a cabo en la misma línea en nuestro país. De este modo, en el contexto de Chile y su realidad, el desafío es compartido y se considera esta lectura como un inicio inspirador y esclarecedor para entrar en el análisis de las múltiples posibilidades que ofrece el arte como herramienta para la educación.

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REFERENCIA
Bamford, A. (2009). El factor ¡Wuaw! El papel de las Artes en la educación. Un estudio internacional sobre el impacto de las Artes en la educación. Octaedro. Barcelona.

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