OC 7 – Reseña Bibliográfica


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Diciembre 2011

Museums, society, inequality. Richard Sandell

Por Ximena Pezoa

Master of Arts in Museum Studies, New York University. Encargada Colección de Arte Contemporáneo, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

 

Los museos pueden combatir efectivamente la desigualdad social y cultural por medio de la inclusión en su agenda de grupos en desventaja y minorías. Richard Sandell, prestigioso académico de la University of Leicester, examina en su libro Museums, Society, Inequality el rol y la responsabilidad social que tienen los museos hoy, reconociendo en ellos el potencial para actuar como agentes de cambio social, al impactar positivamente en la vida de los individuos y de las comunidades. Profesionales y académicos del ámbito de los museos de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Estados Unidos e Inglaterra, entre otros países, presentan casos que ilustran mediante el debate crítico, y desde la experiencia en el ámbito en cuestión, el museo como agente social. ¿Qué significa el museo como agencia social? ¿Cómo identifica el museo problemas sociales y desigualdades, y actúa en conjunto con otras agencias sociales y comunidades para incitar al cambio? ¿Cuáles son las estrategias que facilitarían al museo ser una institución relevante, efectiva y útil para la sociedad de hoy y del futuro?

Primero, el museo como agente social refiere a su impacto tanto positivo como negativo en la sociedad, tanto en la vida de los individuos como en las comunidades. El autor expresa con firmeza que los museos y las galerías tienen la responsabilidad de combatir la desigualdad social: el racismo y cualquier otra forma de discriminación, física y/o neurológica, el desempleo, por nombrar solo algunas manifestaciones de esta desigualdad. Incluso, aunque hoy en día muchos museos siguen priorizando la colección, preservación y la exposición, Sandell reclama que el museo puede afectar e influenciar la sociedad contribuyendo a la creación de identidad cultural y produciendo en el visitante un sentimiento de lugar y pertenencia. Así, concluye, los museos tienen la obligación de desarrollar un acercamiento (desde la curatoria-colección-educación-exhibición) más reflexivo y consciente del rol social en pro de una sociedad inclusiva, igualitaria y respetuosa, por medio del trabajo con grupos específicos y comunidades. A modo de ejemplo, relata el caso de una mujer ciega que visitaba el museo y que aprendió a manejarse en el espacio público gracias a sus visitas periódicas al edificio. Sandell señala también que el trabajo voluntario en el museo puede ser una oportunidad para incluir a personas con ciertas inhabilidades, facilitándoles construir una red social que les ayude a combatir el aislamiento y la soledad.

En segundo lugar, el trabajo conjunto entre el museo y otras instituciones sociales y comunidades se enmarca en la labor realizada por museos perfilados como los History Site Museums. Un ejemplo es el Lower East Side Tenement Museum en Nueva York, un edificio del siglo XIX que alojó a la clase trabajadora e inmigrantes en Estados Unidos. Allí, los tours son guiados por descendientes de estas primeras familias, quienes en su relato y recorrido por el edificio dan su propio testimonio y promueven un nuevo acercamiento a la historia. Por otra parte, los Migration Museums, cuyo objetivo es hacer presente la historia de las migraciones, reconocen y validan la diversidad cultural, y esto solo se logra mediante la inclusión de los grupos representativos de cada comunidad en el museo. Asimismo, el autor destaca el museo como una instancia de reconciliación, una institución que construye una relación con las comunidades indígenas sobre la base del respeto a los derechos de estas comunidades y su patrimonio, incluyendo las creencias de dichas comunidades dentro de las prácticas diarias del museo. Estos son solo algunos de los casos citados por el autor, que sitúan al museo como un agente social de cambio efectivo y con una responsabilidad social clara.

Finalmente, si bien las estrategias antes mencionadas son evidentes y efectivas, el rol que poseen todos los que trabajan en este ámbito es clave, fundamentalmente, debido a que la agenda de los museos ha sido producto de lo que ellos contienen (colección), y de cómo y para quién han sido concebidos. En este sentido, señala el autor, la colección ha referido a un grupo de objetos expuestos sin contexto ni referencias de proveniencia. Así también, si bien el curador o director poseen un rol clave en este nuevo escenario, no hay que olvidar que este proviene de una clase media bien educada, con grandes ambiciones académicas cuyo desempeño se rige más por una ética amateur que por un código profesional, por lo que el giro hacia lo social es un desafío inmenso –admite el autor– que se exige a todos los profesionales del área. Si bien el museo se fundó en el espíritu del bien de la sociedad toda, se reconoce que la elite siempre manipula la cultura y en este sentido el museo es un vehículo conveniente para glorificar el gusto de las minorías poderosas. Sandell concluye que el museo, como agente social, significa inclusión en un sentido regenerativo, es decir, una institución que ayude a la gente a entender acerca de ellos mismos y de su entorno para hacer una diferencia en sus vidas.

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Referencia
Richard Sandell (editor), Routledge, 2002, 268 páginas.

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